Contenidos
- Savers transforma el control técnico de proyectos en un proceso colaborativo y no intrusivo que cruza tecnología, precisión de mediciones y validación consensuada. Su objetivo: hacer viables operaciones sin sacrificar calidad ni generar conflicto.
- ¿Cómo nace Savers y qué necesidad concreta resuelve?
- ¿Cuál es la propuesta de valor exacta que Savers ofrece a un cliente promotor?
- ¿Qué tecnología hay detrás de la plataforma? ¿Trabajan con IA?
- ¿Qué tipo de errores o desviaciones suelen encontrar?
- ¿Qué tipo de clientes tienen? ¿Y en qué mercados operan?
- ¿En qué momento del ciclo de vida del proyecto intervenís?
- ¿Ofrecéis servicios relacionados con sostenibilidad, taxonomía o industrialización?
- ¿Qué papel juega el BIM en vuestro trabajo? ¿Es garantía de precisión?
- ¿Qué impacto habéis tenido en proyectos concretos? ¿Algún caso que os haya marcado?
- ¿Cómo veis el futuro del sector? ¿Qué creéis que debe cambiar?
- Una visión a largo plazo
Savers transforma el control técnico de proyectos en un proceso colaborativo y no intrusivo que cruza tecnología, precisión de mediciones y validación consensuada. Su objetivo: hacer viables operaciones sin sacrificar calidad ni generar conflicto.
Entrevista a Anna Pérez-Bou Directora de desarrollo internacional en Savers
¿Cómo nace Savers y qué necesidad concreta resuelve?
Savers nace desde dentro del sector. No es una startup creada por tecnólogos que vienen a revolucionar algo que no conocen, sino un proyecto surgido de dos empresas que llevaban muchos años trabajando en promoción y consultoría técnica. Detectaron algo que todos conocemos, pero que nadie aborda: que las desviaciones de coste en obra son tan frecuentes que se asumen como parte del proceso. Y no debería ser así.
Decidieron crear una herramienta interna para analizar dónde se producían esas desviaciones. ¿Faltaba información? ¿Estaba mal medida la unidad de obra? ¿El problema estaba en el proyecto, en la obra o en la falta de comunicación entre actores? Lo que nació como algo doméstico acabó evolucionando en una plataforma tecnológica que hoy se ha implantado en más de 500 proyectos en España y fuera de España.
¿Cuál es la propuesta de valor exacta que Savers ofrece a un cliente promotor?
La promesa es clara: si no detectamos al menos un 6% de ahorro potencial en el proyecto, recomendamos no contratarnos. No queremos ser un coste, sino una herramienta que garantiza retorno inmediato. Trabajamos sobre el presupuesto de ejecución, no sobre el presupuesto total. Lo que hacemos es revisar y digitalizar las mediciones, detectar errores o duplicidades, afinar cada partida. Pero lo hacemos desde el rigor técnico y desde la colaboración. No imponemos cambios. Enviamos cada semana a todos los actores (arquitectos, ingenieros, constructora, promotor, project manager…) un informe de discrepancias. Se abre una semana de revisión y debate, y solo si hay consenso se corrige. Esto cambia totalmente la relación entre agentes. Ya no se discute en la obra, sino antes de arrancar, con datos, argumentos y tiempo para analizar.
Savers transforma el control de proyectos en un proceso no intrusivo basado en datos, validación conjunta y consenso entre todos los agentes.
¿Qué tecnología hay detrás de la plataforma? ¿Trabajan con IA?
Tenemos una plataforma desarrollada internamente por nuestro equipo de programadores. No dependemos de software externo. Eso nos permite adaptarnos al cliente, incorporar cambios y crecer sin perder control. Estamos empezando a trabajar con modelos predictivos y herramientas de machine learning, pero creemos que el valor diferencial sigue siendo humano. La tecnología detecta, compara y sugiere, pero la validación final siempre la hace un técnico. Además, el corazón de nuestro sistema no es solo el motor de análisis. Es el protocolo de validación colaborativa, que llamamos “la mesa del Rey Arturo”. Es una mesa simbólica donde todos tienen voz y donde se construye consenso técnico.
¿Qué tipo de errores o desviaciones suelen encontrar?
Muchísimos. Medidas duplicadas, partidas proyectadas que no tienen correspondencia con lo ejecutable, omisiones, errores por falta de actualización de precios o por exceso de prudencia. Muchas veces, los técnicos proyectan con márgenes de seguridad que acaban siendo sobrecostes innecesarios. Detectamos entre un 15% y un 20% de discrepancias de media entre las mediciones iniciales y lo que finalmente se va a ejecutar. Y eso, traducido en dinero, puede suponer cientos de miles de euros en un proyecto medio. En uno grande, millones. Además, al corregir esas desviaciones antes de firmar el contrato con la constructora, se evitan conflictos, cambios de obra, modificados y retrasos.
¿Qué tipo de clientes tienen? ¿Y en qué mercados operan?
Trabajamos principalmente con promotores y fondos de inversión, tanto nacionales como internacionales. Tenemos proyectos en España, pero también en Estados Unidos, Emiratos, Perú o República Dominicana. Y vamos a abrir oficinas en EE. UU. y Abu Dabi en 2026. Nuestra política comercial es muy poco agresiva. Hasta hace poco no teníamos web ni LinkedIn. No invertimos en marketing. Nuestros clientes nos recomiendan porque ven el resultado. Nos ha pasado que en un proyecto nuevo, cuando el equipo ve que va a estar Savers, se relajan. Saben que no habrá sorpresas, que todo se va a revisar con criterio y con consenso.
¿En qué momento del ciclo de vida del proyecto intervenís?
Cuanto antes, mejor. Idealmente en la fase previa a la contratación de la constructora. Pero si nos llega más tarde, también podemos optimizar. Nos adaptamos. Hay clientes que nos piden revisar proyectos ya contratados para entender cómo evitar errores en los siguientes. Otros nos piden acompañamiento desde la compra del suelo. En algunos casos, incluso aportamos estudios de industrialización o alternativas para construir más rápido.
Detectamos entre un 15 % y un 20 % de discrepancias en mediciones, logrando ahorros sustanciales antes de iniciar la obra y evitando conflictos posteriores.
¿Ofrecéis servicios relacionados con sostenibilidad, taxonomía o industrialización?
Sí, pero como segunda capa. Nuestro producto base es la optimización de mediciones y control técnico. Pero una vez establecida esa relación de confianza, muchos clientes nos piden también propuestas para reducir tiempos, introducir industrialización, estrategias lean, o mejorar indicadores sostenibles. Tenemos informes que comparan tres opciones: la más económica, la más rápida y la más equilibrada. El cliente decide. También hacemos estudios de viabilidad desde criterios de sostenibilidad o adaptabilidad al entorno. Estamos totalmente alineados con la nueva taxonomía europea y el pasaporte de materiales.
¿Qué papel juega el BIM en vuestro trabajo? ¿Es garantía de precisión?
El BIM es una herramienta valiosa, pero no es garantía de precisión. Hemos visto modelos con un 20% de desviación. Lo que importa no es el software, sino el proceso. Nosotros usamos BIM cuando está disponible, y lo generamos si no existe. Pero lo importante es lo que hacemos con él: revisar, contrastar, validar.
¿Qué impacto habéis tenido en proyectos concretos? ¿Algún caso que os haya marcado?
Muchos. Uno de los más impactantes fue el de un centro comercial que estaba a punto de descartarse porque los números no salían. Hicimos una revisión, encontramos un 14% de ahorro, y el fondo cambió de opinión. El proyecto se ejecutó. Nos enviaron una carta de agradecimiento. En otro caso, ayudamos a desbloquear una operación de 300 viviendas gracias al ajuste técnico de las mediciones. Para nosotros lo importante no es solo el ahorro económico, sino el impacto positivo que eso tiene en la cadena de valor: menos estrés en obra, menos conflictos, más confianza.
¿Cómo veis el futuro del sector? ¿Qué creéis que debe cambiar?
El sector tiene que dejar atrás la resignación. No puede ser que se acepte como inevitable que todo se desvíe. Hay herramientas, hay tecnología, hay metodología. Solo hace falta voluntad. También hay que dejar de ver la optimización como una amenaza. No se trata de recortar, sino de mejorar. Nosotros no quitamos trabajo a nadie. Coordinamos mejor lo que ya se hace. Y si todos los actores participan en la revisión, el resultado es mejor para todos. La construcción tiene mucho que aprender de otros sectores donde la trazabilidad y la eficiencia son norma. Y creemos que podemos ser parte de esa transición. No venimos a cambiarlo todo. Venimos a mejorar lo que ya existe, desde dentro, con respeto y con rigor.
Una visión a largo plazo
Savers prevé abrir nuevas sedes en EE.UU. y Abu Dabi durante 2026. El objetivo: consolidarse como plataforma global de optimización técnica con base ética. “Cobramos un pequeño porcentaje sobre el ahorro, así que no nos interesa trabajar si no hay eficiencia. Eso lo entienden todos los clientes. Y cuando ven el impacto real, ya no hay vuelta atrás”, concluye Pérez-Bou.
En un sector que necesita construir más, mejor y con menos impacto, propuestas como Savers basadas en un modelo de transformación inteligente, escalable, replicable y humanizando la digitalización no solo son bienvenidas: son urgentes.
Con más de 500 proyectos en España y otros países, Savers se expande a EE. UU. y Abu Dabi en 2026, consolidando un modelo ético y replicable de optimización técnica.
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