La intervención plantea la inteligencia artificial como una herramienta para tomar decisiones, explorar alternativas y mejorar la comunicación del proyecto.
Juan Sala centró su intervención en ComunicARQ Talks 2026 en el uso práctico de la inteligencia artificial aplicada a arquitectura, interiorismo y producto, planteando un recorrido completo desde la fase inicial de diseño hasta la comunicación final del proyecto.
El punto de partida de la ponencia es una idea clara: la inteligencia artificial no debe utilizarse de forma indiscriminada, sino en aquellas fases donde aporta valor real. En este sentido, Sala insiste en que la IA debe entenderse como una herramienta de apoyo que permite diseñar mejor, tomar decisiones con mayor seguridad y comunicar con mayor impacto.
La intervención se estructura en dos grandes bloques: una primera fase de ideación y una segunda fase de producción.
En la fase inicial, la inteligencia artificial se utiliza como herramienta para generar referencias y explorar alternativas de diseño. A partir de indicaciones progresivas, es posible obtener múltiples propuestas visuales que permiten orientar el proyecto. Este proceso no tiene como objetivo generar una solución final, sino facilitar la toma de decisiones dentro del equipo.
Uno de los aspectos clave en esta etapa es la posibilidad de entrenar la inteligencia artificial con referencias propias o alineadas con la identidad del estudio. De este modo, las imágenes generadas responden a un criterio más definido y coherente con la marca.
A partir de estas referencias, el proceso continúa con el desarrollo del proyecto a través de medios tradicionales, como el dibujo o el modelado. La inteligencia artificial actúa como complemento, permitiendo transformar bocetos en imágenes o explorar variaciones formales de manera rápida.
Una vez definido el proyecto, se entra en la fase de producción. Aquí, la IA se utiliza para mejorar la visualización y facilitar la comunicación con el cliente. A partir de modelos desarrollados por el propio equipo, es posible generar imágenes en distintos contextos, condiciones de luz o escenarios, ayudando a entender mejor el proyecto.
En el ámbito del interiorismo, las posibilidades se amplían. La inteligencia artificial permite probar materiales, mobiliario o configuraciones espaciales de forma ágil, facilitando ajustes en función de las decisiones del cliente o cambios en el proyecto.
Sala subrayó la importancia de mantener el control en todo el proceso. La rapidez de la IA puede derivar en soluciones que no responden al criterio del proyectista, por lo que resulta fundamental filtrar y validar cada propuesta.
Además de su aplicación en diseño, la ponencia aborda el papel de la inteligencia artificial en la comunicación. A partir de imágenes generadas, es posible construir narrativas visuales, desarrollar contenido y generar piezas audiovisuales que refuercen la presentación del proyecto.
En este sentido, destacó la capacidad de la IA para eliminar barreras en la comunicación, permitiendo generar contenidos en diferentes idiomas o formatos sin depender de recursos externos.
El vídeo se presenta como una extensión natural de este proceso, integrando imágenes, narrativa y recursos generados mediante inteligencia artificial para construir relatos más completos.
Como cierre, Sala insiste en que, pese a las capacidades de la tecnología, el valor sigue residiendo en el criterio profesional. La inteligencia artificial acelera y amplifica el proceso, pero las decisiones siguen dependiendo del conocimiento y la intención del proyectista.
La intervención plantea así una integración progresiva de la inteligencia artificial en el flujo de trabajo del sector, donde su principal aportación reside en facilitar la toma de decisiones y mejorar la capacidad de comunicar los proyectos.














