La intervención pone el foco en liberar tiempo de los profesionales mediante la automatización de tareas documentales y de gestión, manteniendo siempre la supervisión técnica.
José Fonta centró su intervención en ComunicARQ Talks 2026 en aterrizar el uso de la inteligencia artificial y la automatización en el sector de la construcción, alejándose de enfoques teóricos para mostrar aplicaciones prácticas basadas en su experiencia profesional.
El ponente partió de una idea clara: la automatización permite liberar capacidad mental y tiempo en tareas repetitivas, facilitando que los profesionales se centren en actividades de mayor valor. En este sentido, subrayó que perfiles con amplia experiencia no deberían dedicar jornadas completas a procesos mecánicos como la introducción de տվյալ en hojas de cálculo o la redacción manual de documentos.
A lo largo de la intervención, insistió en la necesidad de entender la inteligencia artificial como una herramienta útil, pero que requiere supervisión. Fonta advirtió sobre el uso acrítico de estas tecnologías, destacando la importancia del conocimiento técnico para validar los resultados.
El contexto sectorial ocupa un lugar relevante en su análisis. Según expuso, la construcción presenta un bajo nivel de adopción de inteligencia artificial en comparación con otros sectores, lo que abre un amplio margen de mejora, especialmente en un entorno marcado por la falta de talento y la necesidad de optimizar recursos.
Desde un punto de vista práctico, Fonta estructuró las aplicaciones de la inteligencia artificial en distintos niveles. En primer lugar, los chatbots, que permiten generar contenido o resolver consultas. En un segundo nivel, las herramientas personalizadas, que incorporan contexto específico de la empresa. Y, finalmente, los agentes, capaces de ejecutar tareas conectándose a diferentes sistemas y herramientas.
En este último ámbito es donde sitúa el mayor potencial. A través de ejemplos reales, mostró cómo es posible automatizar procesos habituales como la redacción de actas de obra, la generación de presupuestos o la gestión documental, integrando diferentes aplicaciones en flujos de trabajo automatizados.
Uno de los casos expuestos consiste en la automatización de actas de visita de obra mediante el uso de audio, donde la información se procesa automáticamente, se estructura en un documento con formato corporativo y se registra en bases de datos, reduciendo significativamente el tiempo dedicado a esta tarea.
Asimismo, presentó ejemplos aplicados a empresas constructoras, donde la inteligencia artificial permite procesar documentación de proyectos, generar comparativos de ofertas o gestionar correos de proveedores de forma automatizada, manteniendo siempre la supervisión por parte del técnico.
Fonta destacó que este tipo de soluciones no requieren conocimientos avanzados de programación, sino el uso de herramientas accesibles que permiten conectar sistemas y automatizar procesos de forma progresiva.
Más allá de la tecnología, el ponente subrayó la importancia de la formación como paso previo a cualquier implementación. Comprender las posibilidades de la inteligencia artificial resulta clave para identificar oportunidades reales de aplicación dentro de cada organización.
En este sentido, comparó el momento actual con otras transformaciones tecnológicas del sector, como la introducción del CAD, señalando que la inteligencia artificial no elimina el trabajo, sino que transforma la forma en que se realiza.
Como cierre, Fonta planteó la inteligencia artificial como una oportunidad para mejorar la eficiencia y competitividad del sector, siempre desde un enfoque crítico, progresivo y orientado a aportar valor en los procesos.














