La intervención subraya que la arquitectura se conoce mayoritariamente a través de imágenes y la fotografía debe responder a una intención narrativa concreta.
Adrián Mora centró su intervención en ComunicARQ Talks 2026 en el papel de la fotografía como herramienta fundamental para comunicar arquitectura, planteando la imagen como el principal medio a través del cual se conocen hoy los proyectos.
Desde su propia trayectoria, marcada por su formación como arquitecto y su evolución hacia la fotografía, Mora explicó cómo su trabajo se orienta a contar historias a través de imágenes. En este sentido, destacó el papel de las redes sociales como canal que ha permitido visibilizar su trabajo y generar oportunidades profesionales.
Uno de los puntos clave de la intervención es la idea de que la arquitectura se percibe mayoritariamente a través de imágenes. Muchos proyectos son conocidos por el público —incluyendo profesionales del sector— sin haber sido visitados físicamente, lo que refuerza la importancia de la fotografía como medio de interpretación y difusión.
A partir de esta premisa, Mora estructuró su exposición en torno a distintos estilos y enfoques fotográficos, en función del tipo de proyecto y del mensaje que se quiere transmitir. La fotografía no se plantea como un registro neutro, sino como una herramienta que debe adaptarse a cada caso.
En el ámbito de los espacios de trabajo, por ejemplo, la imagen se orienta a mostrar cómo se habita el espacio y cómo responde a su uso. La presencia de personas, el movimiento o los detalles funcionales permiten explicar el funcionamiento del proyecto más allá de su forma.
En proyectos de retail, la fotografía combina la lectura arquitectónica con la identidad de marca. En estos casos, es relevante no solo mostrar el espacio, sino también transmitir los valores asociados al cliente, integrando elementos como el color, el producto o la experiencia de usuario.
En el caso de la arquitectura residencial, Mora plantea una mayor diversidad de enfoques. Desde imágenes más limpias y centradas en la geometría hasta otras que incorporan elementos humanos o escenografía para aportar escala, atmósfera o carga emocional. La decisión de incluir o no personas responde siempre a la intención narrativa de la imagen.
También destacó el papel de la fotografía en instalaciones efímeras, donde las imágenes se convierten en el único registro permanente del proyecto. En estos casos, la capacidad de sintetizar el concepto en una imagen adquiere especial relevancia.
A lo largo de la intervención, el fotógrafo insistió en la necesidad de definir qué se quiere contar antes de realizar las imágenes. Elementos como la iluminación, el encuadre, la presencia de personas o la selección de detalles forman parte de una construcción intencionada del relato visual.
Además, subrayó la importancia de gestionar el material generado. No se trata únicamente de producir imágenes, sino de utilizarlas estratégicamente, dosificando su publicación y adaptándolas a distintos canales para maximizar su impacto.
La ponencia también abordó el papel del vídeo como complemento a la fotografía, destacando su creciente relevancia en el contexto digital y en redes sociales, donde permite ampliar la capacidad narrativa de los proyectos.
Como cierre, Mora planteó la relación entre arquitecto y fotógrafo como un proceso de colaboración. La elección del profesional adecuado y la capacidad de diálogo resultan clave para que las imágenes reflejen fielmente los valores del proyecto.
La intervención se configura así como una reflexión sobre la fotografía como lenguaje propio de la arquitectura contemporánea, donde la comunicación visual no solo documenta, sino que construye la percepción de los proyectos.














