El arte nos ayuda a entender lo que la tecnología transforma: la relación entre humanos y máquinas no es solo técnica, también es profundamente emocional.
La generación de imágenes mediante IA, nos permite plasmar mundos que antes solo eran posibles imaginarlos, su aplicación en los campos de la arquitectura y la construcción, nos acercan a un nuevo medio de expresión y a nuevas narrativas sobre el mundo que nos rodea y nuestra relación, con la inteligencia artificial, las máquinas, los robots y la automatización. Una vez más, el arte, nos sirve para interpretar la realidad, o una visión más o menos acertada de nuestro mundo.
Hace unas semanas me llamo la atención la obra de archireum.ai, un artista que se autodefine como arquitecto, explorando la IA, el diseño generativo y la poesía arquitectónica, enfocado en el paisaje natural, los materiales, y residente en Francia.
Al margen de lo críptico de su información, no encuentras mucho más que su cuenta en la promptbase y replicas en las principales redes sociales, y en la red.
Hice una prueba y envía la serie de fotos que comparto en este post a una serie de amigos para ver que opinaban, y me sorprendió mucho su retorno, el comentario principal, era el miedo que les sugería la interrelación entre máquinas y personas. Cuando para mí era evidente el juego entre arte, robótica, IA, arquitectura y poesía.
No provoca quien quiere, sino el que puede, pero a veces no nos damos cuenta de qué sentimientos podemos provocar en los demás, me encanta la obra de este autor, y me parece que da para muchas reflexiones sobre el momento que vivimos y nuestro entorno.
Sinceramente, pienso que una vez más está todo por hacer, la IA es ya el presente, y está para usarla, en los medios de comunicación, en la arquitectura, en la construcción, y en todas las áreas de nuestra vida, ya no podemos hablar solo de digitalización, o IA, sino en cómo estamos reevaluando de manera continua como hacer más y mejor nuestras tareas profesionales y personales (Al margen de como Google y el resto de players están cambiando las reglas continuamente al respecto).
Cuando el escritor polaco Stanisław Lem escribió el clásico de la ciencia ficción Ciberiada en 1965, sobre diferentes historias que se centran en conflictos entre el individuo, la sociedad, y lo vano que es la busca de la felicidad por medios técnicos y en cuestiones filosóficas, lo ilustro con una serie de imágenes preciosas y evocadoras de Daniel Mróz, pero, ahora seguramente lo haría con imágenes de archireum.ai.
Para los que habéis leído el libro, o para los que lo haréis, os recomiendo buscar poesías inspiradas en el personaje del electrobardo de Ciberiada, un electro poeta, ajustadas al tema que os apetezca, es cuando menos divertido, y una versión amigable del mundo que nos toca vivir, al que si bien no tenemos que tener miedo, si cuando menos respeto.



























