Por Guim Costa Calsamiglia. Degà del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya
El mercado inmobiliario en Cataluña atraviesa un momento de profunda transformación. Las tensiones entre la oferta y la demanda, especialmente en Barcelona y sus alrededores, han puesto de relieve problemas estructurales como la falta de suelo disponible y la accesibilidad económica a la vivienda.
Los arquitectos y las arquitectas desempeñamos un papel clave en este proceso de cambio. Además de diseñar nuevos edificios que cumplan con criterios de eficiencia energética y sostenibilidad, somos fundamentales en la revitalización del parque edificado existente. La rehabilitación no solo permite conservar el patrimonio arquitectónico, sino que también contribuye a mejorar las condiciones de vida, reducir el consumo energético y minimizar el impacto ambiental.
Los desafíos son múltiples. La escasez de suelo edificable en Barcelona obliga a explorar soluciones como la rehabilitación a gran escala o la densificación mediante la colmatación de vacíos dentro de la potencialidad edificatoria. También es necesario superar las dificultades derivadas de unas normativas complejas y una burocracia lenta.
Es crucial diseñar edificios que aprovechen recursos naturales como la luz solar y la ventilación para reducir el consumo de energía. Implementar aislamientos térmicos de alta calidad para minimizar pérdidas energéticas. Optar por materiales con baja huella de carbono y priorizar materiales reciclados o reciclables en la construcción. Incorporar sistemas de recolección y reutilización de aguas pluviales. Instalar paneles solares fotovoltaicos o sistemas de energía geotérmica. Implementar redes de sensores para monitorear y optimizar el consumo de energía y agua. Proyectar edificios que puedan reconfigurarse o desmontarse en el futuro y certificar los edificios para garantizar que cumplan con criterios de sostenibilidad y eficiencia según los estándares europeos.
Además, es fundamental desarrollar espacios que fomenten la cohesión social y respondan a las necesidades de la comunidad, promoviendo un urbanismo que tenga en cuenta la salud y el bienestar de las personas.
Estas prácticas contribuyen no solo a reducir el impacto ambiental, sino también a crear espacios más saludables, confortables y resilientes. También es importante destacar que la rehabilitación puede convertirse en un motor económico para el sector de la construcción y los profesionales involucrados, impulsando empleos cualificados y de innovación tecnológica.
El parque de vivienda de protección oficial juega a la vez un papel fundamental en la transformación del mercado inmobiliario en Cataluña y en la ciudad de Barcelona. La escasez de vivienda asequible es uno de nuestros principales retos urbanísticos y sociales, lo que hace imprescindible una mayor apuesta por la promoción de vivienda pública con la participación publico privada.
Un parque de vivienda de protección oficial amplio y bien gestionado no solo garantiza el acceso a un hogar digno, sino que también contribuye a estabilizar el mercado, evitando procesos especulativos que encarecen aún más la vivienda. Además, permite avanzar hacia un modelo de ciudad más equitativo, donde la residencia en áreas bien conectadas y con servicios no dependa exclusivamente de la capacidad económica de los habitantes.
El Colegio de Arquitectos de Cataluña desempeña un papel crucial, con el visado y los informes de idoneidad técnica, garantizando la calidad y el rigor técnico de todas las obras. En un momento en el que se necesitan respuestas inmediatas y también duraderas, es fundamental contar con profesionales que lideren la transformación hacia un modelo de vivienda más inclusivo y sostenible.
En definitiva, el mercado inmobiliario catalán afronta grandes desafíos, pero también oportunidades para redefinirse. Esto implica no solo construir y rehabilitar, sino también repensar las ciudades y los espacios urbanos para hacerlos más habitables y accesibles para todos.