Los Juegos Olímpicos de Invierno se celebran del 6 al 22 de febrero y los Juegos Paralímpicos del 6 al 15 de marzo de 2026, pero más allá del calendario deportivo, Milano-Cortina representa un ensayo a escala real sobre el futuro de los grandes eventos internacionales. La cuestión no es únicamente organizativa o deportiva; es territorial, económica y arquitectónica: ¿puede un acontecimiento de esta magnitud reducir su huella sin renunciar a su impacto global?
Italia ha optado por un modelo de contención.
Milano-Cortina 2026 se articula en un despliegue territorial de más de 22.000 km² en el norte de Italia. Esta escala no responde a la espectacularidad, sino a la voluntad de aprovechar sedes consolidadas. Milán aporta la infraestructura metropolitana; Cortina y los valles alpinos, el soporte natural y deportivo ya existente. No se construye una ciudad olímpica desde cero: se activa una red.
Milán: regeneración urbana con vocación permanente
En Milán, el uso del histórico Stadio San Siro para la inauguración simboliza la estrategia general: reutilizar iconos plenamente operativos en lugar de levantar instalaciones temporales.
La intervención urbana más significativa es la Villa Olímpica de Porta Romana, integrada en la transformación del antiguo scalo ferroviario, suelos antes destinados a logística industrial. El desarrollo, coordinado por COIMA SGR, con arquitectura de Skidmore, Owings & Merrill (SOM) e ingeniería de Arup, forma parte de un proceso de regeneración urbana previo a la cita olímpica.
Tras los Juegos, los edificios se convertirán en la mayor residencia universitaria asequible de Italia, configurando un nuevo barrio mixto con comercio en planta baja y espacio público activo. Aquí el legado no es una promesa: está programado desde el origen.
La nueva Arena Santa Giulia —destinada al hockey sobre hielo— es uno de los pocos grandes equipamientos de nueva planta. Diseñada por David Chipperfield Architects junto a Arup, con capacidad para 16.000 espectadores, se integra en un distrito en transformación que combina vivienda, educación, comercio y un gran parque urbano. La plaza pública exterior, de más de 10.000 m², refuerza su condición de infraestructura cívica más allá del evento deportivo.
Villas olímpicas: reutilización frente a nueva edificación
El modelo residencial es uno de los indicadores más claros del cambio de enfoque, con la excepción estructural es la Villa Olímpica de Milán.
En las sedes de montaña —Anterselva, Bormio y Livigno— la organización ha optado mayoritariamente por utilizar hoteles ya existentes, coordinados como villas olímpicas. Esta decisión reduce inversión estructural, minimiza impacto ambiental y evita infraestructuras vacías tras el evento.
En Cortina, la villa temporal de Fiames, con capacidad para 1.400 camas, se articula mediante módulos conectados por recorridos accesibles, con una implantación reversible en el entorno natural.
En Predazzo, la villa combina instalaciones de la Escuela Alpina de la Guardia di Finanza, pabellones renovados y nuevas estructuras ligeras, limitando la huella permanente.
El resultado es un sistema híbrido donde la reutilización predomina claramente sobre la nueva edificación, salvo en aquellos casos donde la intervención forma parte de una estrategia urbana de largo recorrido.
Cortina: memoria olímpica y debate contemporáneo
Cortina d’Ampezzo ya fue sede en 1956. La mayoría de intervenciones en 2026 actualizan infraestructuras históricas, como la pista Olympia delle Tofane, que acoge el esquí alpino femenino, o el estadio de curling, rehabilitado con criterios de accesibilidad y eficiencia energética.
Un caso aislado es el Cortina Sliding Centre, reconstruido para las pruebas de bobsleigh, skeleton y luge. Con 1.749 metros de longitud y velocidades de hasta 140 km/h, es la única gran infraestructura completamente nueva en el ámbito alpino.
Su elevado coste, los plazos ajustados y la incertidumbre sobre su uso posterior han generado controversia, convirtiéndolo en el punto más sensible del debate sobre la sostenibilidad real del modelo. Aquí se condensa la pregunta estructural: ¿pueden disciplinas altamente especializadas justificar infraestructuras permanentes en territorios de escala limitada?
Verona: patrimonio como escenario olímpico
La ceremonia de clausura tendrá lugar en la histórica Arena di Verona, anfiteatro romano del siglo I. La elección refuerza el relato general del proyecto: reutilizar patrimonio existente en lugar de producir arquitectura efímera.
Verona introduce además una dimensión simbólica. El evento se apoya en infraestructuras culturales consolidadas, incorporando el patrimonio histórico al discurso olímpico sin transformarlo ni alterarlo.
¿Un modelo exportable?
Milano-Cortina 2026 no renuncia a construir, pero construye menos. No persigue iconos innecesarios ni arquitecturas de impacto efímero; prioriza la reutilización y la optimización de infraestructuras existentes dentro de una lógica territorial.
El protagonismo recae en:
- Reutilización intensiva de sedes consolidadas
- Regeneración urbana con legado permanente (Porta Romana)
- Actualización tecnológica de equipamientos históricos
- Uso estratégico de estructuras temporales cuando resulta más eficiente
Este enfoque responde al giro impulsado por el COI desde la Agenda 2020, materializado de forma sistemática en París 2024 y ahora trasladado al contexto invernal, donde las exigencias técnicas elevan la complejidad del equilibrio entre especialización deportiva y sostenibilidad.
Frente a los modelos expansivos de Sochi, las dudas de legado de PyeongChang o el alto coste territorial de Beijing, Milano-Cortina consolida una tendencia hacia la contención constructiva. Pero la contención no equivale automáticamente a sostenibilidad.
La verdadera prueba comenzará cuando se apaguen los focos.
Si las infraestructuras mantienen uso real, si Porta Romana se integra plenamente en la ciudad y si las instalaciones alpinas no se convierten en activos difíciles de sostener, el modelo habrá demostrado su consistencia.
Si no es así, la retórica del legado volverá a quedar en entredicho.
Milano-Cortina 2026 no solo organiza unos Juegos. Se somete a una evaluación histórica sobre el futuro del olimpismo en un contexto de creciente exigencia ambiental, económica y social.
El tiempo —más que el calendario olímpico— dictará el veredicto.



Bormio, sede del esquí alpino masculino en Milano-Cortina 2026
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