La sombra puede convertirse en un elemento central de la transformación urbana necesaria para hacer frente a los impactos del cambio climático. Frente al aumento del calor extremo, repensar el papel de las sombras en el espacio público emerge como una cuestión de salud pública, equidad urbana y diseño arquitectónico.
Contra el calor extremo, sombras. De los árboles a los refugios climáticos, pasando por toldos, pérgolas o sombrillas, las ciudades buscan hoy soluciones para mitigar los peores impactos del cambio climático. La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de medio millón de personas mueren cada año a causa de complicaciones asociadas a las altas temperaturas, mientras que cientos de millones sufren de forma recurrente episodios de calor extremo. Sin embargo, en una cultura urbana moderna que ha venerado históricamente la luz y el sol, pensar la sombra como infraestructura urbana exige un cambio profundo de mirada.
¿Y si nunca fuimos seres solares? ¿Y si para reaprender a vivir en las ciudades contemporáneas necesitáramos desplazar del centro el poder del sol y reaprender a habitar la sombra? Esta es la hipótesis de partida del Departamento de Umbrología, una entidad especulativa para el estudio y la intervención de la vida urbana desde las sombras, que fue presentada el pasado 26 de enero en la sala de actos de Fabra i Coats, en Barcelona.
El proyecto está liderado por el antropólogo Tomás Criado, investigador sénior Ramón y Cajal del grupo CareNet y profesor del máster universitario de Filosofía para los Retos Contemporáneos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
“La apreciación moderna y regularmente positiva del sol en la ciudad necesita hoy un contrapunto: ¿qué hacer cuando nos daña o nos pone en riesgo, como ocurre con el calor extremo o con la exposición que conduce al melanoma?”, reflexionó Criado durante la presentación del proyecto.
Para romper este bloqueo cultural, el Departamento de Umbrología plantea el desarrollo de talleres, seminarios y juegos urbanos a lo largo de los próximos dos años, así como la celebración de un Festival de las Sombras en 2027.
La sombra como infraestructura climática y social
La sombra ha sido históricamente sinónimo de frescor, descanso y refugio. Hoy, además, puede leerse como una herramienta de acción climática colectiva e inclusiva.
“La ausencia de sombra visibiliza desigualdades: personas mayores que sufren aislamiento durante las olas de calor, trabajadores racializados expuestos al sol, cuerpos vulnerables excluidos del diseño urbano”,
explicó Criado.
El calentamiento de las ciudades es uno de los grandes retos contemporáneos y concentra la atención de disciplinas como la arquitectura bioclimática, la epidemiología, las ciencias ambientales, las humanidades y las artes. En Barcelona, la temperatura media es actualmente más de 1,5 °C superior a la de la era preindustrial, y la frecuencia de las olas de calor ha pasado de una cada cuatro años a cinco episodios entre 2022 y 2024, según datos del Ajuntament de Barcelona.
“El urbanismo solar del siglo XIX colocó el sol en el centro de la planificación urbana y demolió barrios densos en nombre de la luz y la salud pública. Hoy sabemos que el sol también puede dañarnos. Por eso proponemos reaprender a vivir en la sombra”, señaló el investigador.
El Departamento de Umbrología parte, no obstante, de una premisa clara: la sombra no es una solución aislada. Debe integrarse en una transformación climática colectiva más amplia que revise los usos energéticos, los modelos constructivos y la manera de gobernar las ciudades, evitando respuestas puramente tecnocráticas y excluyentes.
Un proyecto transdisciplinar con base en Barcelona
Lo que comenzó en 2024 como un taller experimental dentro de las Semanas de Arquitectura de Barcelona ha evolucionado hacia una iniciativa de mayor alcance. El Departamento de Umbrología es un proyecto transdisciplinar, financiado por la Fundación Daniel y Nina Carasso, que se desarrollará entre diciembre de 2025 y noviembre de 2027.
El proyecto articula a cuatro socios con sede en Barcelona, situados en la intersección entre humanidades, arquitectura, ciencias ambientales y artes: los grupos CareNet y DARTS (UOC-TRÀNSIC), el colectivo Arquitectura de Contacte, Nusos Coop y el Laboratorio de Pensamiento Lúdico.
Su nombre nace de la ficción y se inspira en el departamento universitario imaginado por Tim Horvath en su relato The Discipline of Shadows. Más allá del guiño literario, el proyecto utiliza la ficción como herramienta para abordar la actual crisis de imaginación política ante un escenario de mutación climática irreversible.
A través de seminarios, talleres de cocreación de arquitecturas de sombra, instalaciones para explorar el significado de las sombras digitales y juegos especulativos, el Departamento de Umbrología busca revitalizar los saberes y las prácticas vinculadas a la sombra para mejorar la habitabilidad urbana en el Antropoceno.
“La ciudad de las sombras propone una poética de la acción climática situada, tangible y hecha con nuestras propias manos”,
concluyó Criado. “
«Frente a los grandes relatos globales, quizá en la sombra comunitaria encontremos una forma más próxima, plural y equitativa de proteger la vida urbana”.
El proyecto se enmarca en las misiones de investigación de la UOC Transformación digital y sostenibilidad y Salud y bienestar planetario, y contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 3 (salud y bienestar), 11 (ciudades y comunidades sostenibles) y 13 (acción por el clima).
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