En 2026 se cumplen 150 años de la muerte de Ildefons Cerdà (1815–1876), una de las figuras fundacionales del urbanismo moderno. La efeméride, impulsada bajo el programa del Año Oficial Cerdà, trasciende el homenaje histórico para situar su pensamiento en el centro de los debates contemporáneos sobre ciudad, movilidad, infraestructuras y calidad de vida.
La conmemoración se integra en un contexto excepcional. Por un lado, Barcelona será Capital Mundial de la Arquitectura 2026, con una agenda internacional que movilizará a profesionales, instituciones y ciudadanía. Por otro, coincide con la celebración del legado de Antoni Gaudí, reforzando un año especialmente significativo para la cultura arquitectónica y urbana.
En este marco, el Año Cerdà actúa como una pieza clave que conecta pasado, presente y futuro de la ciudad, aportando una mirada estructural y territorial que complementa otras visiones más arquitectónicas o patrimoniales.
Más allá del Eixample: redescubrir a Cerdà
Aunque su nombre está inevitablemente ligado al Plan del Eixample de Barcelona, la figura de Cerdà va mucho más allá de este proyecto. Ingeniero de caminos, urbanista, economista y reformador social, fue el primero en formular una teoría global de la ciudad con la publicación de la Teoría General de la Urbanización (1867).
Su aportación no se limitó al diseño físico de la ciudad, sino que introdujo una visión sistémica en la que convergen infraestructuras, movilidad, salud pública y organización social.
Cerdà entendía la ciudad como un organismo complejo, donde la red viaria, el saneamiento, los servicios y el espacio público debían funcionar de manera integrada para mejorar las condiciones de vida de la población. Una mirada que hoy resulta especialmente vigente.
Un pensamiento adelantado a su tiempo
El legado de Cerdà se articula en torno a tres grandes ideas que hoy vuelven a cobrar relevancia:
La ciudad como sistema
Frente a planteamientos formales o estéticos, Cerdà analizó la ciudad desde una lógica funcional basada en redes: movilidad, servicios, flujos y relaciones sociales.
El urbanismo como herramienta social
Su trabajo sobre las condiciones de vida de la clase obrera introdujo una dimensión social inédita en la planificación urbana, anticipando debates actuales como el derecho a la vivienda o la equidad territorial.
La relación entre ciudad y territorio
Cerdà defendía una visión integrada que conectaba lo urbano con lo rural, sintetizada en su conocida idea de “urbanizar el campo y ruralizar la ciudad”, hoy reinterpretada en clave de sostenibilidad y equilibrio territorial.
Una gobernanza compartida para un año estratégico
El Año Cerdà 2026 se articula a través de una gobernanza institucional amplia, que refleja la transversalidad del legado cerdaniano y su impacto en múltiples ámbitos.
La coordinación general de la conmemoración recae en un conjunto de instituciones públicas y profesionales entre las que destacan el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, el Departamento de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Barcelona, el Ayuntamiento de Centelles y el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC).
Este modelo de coordinación compartida permite integrar miradas técnicas, políticas, culturales y académicas, alineando la conmemoración con los grandes retos urbanos contemporáneos.
Un programa que se despliega más allá de Barcelona
El Año Cerdà 2026 se plantea como un proyecto colectivo de reflexión, investigación y divulgación que involucra a administraciones, universidades, colegios profesionales y entidades culturales.
Aunque Barcelona es uno de los principales escenarios, la programación tiene una clara dimensión territorial y estatal, con actividades que se desarrollan también en Madrid, Centelles —lugar de nacimiento de Cerdà— y otros puntos del territorio.
El programa incluye actos institucionales, exposiciones, jornadas técnicas, publicaciones y actividades culturales con un objetivo claro: conectar el pensamiento de Cerdà con los desafíos urbanos del siglo XXI.
Entre las iniciativas destacadas:
- El ciclo de jornadas “Repensando Cerdà y la ciudad de hoy”, impulsado por el Colegio de Ingenieros de Caminos.
- Exposiciones itinerantes como “Univers Cerdà. Más allá del Eixample”, con sedes en Barcelona, Centelles y Madrid.
- Los Premios Cerdà, que se celebrarán en el Palau de la Música Catalana.
- Actividades culturales y divulgativas como la cantata “Cerdà: la fuerza de la civilización” o el podcast “Voces del urbanismo”.
Esta descentralización refuerza una de las ideas clave del propio Cerdà: la necesidad de entender la ciudad en relación con el territorio.
Infraestructuras, movilidad y ciudad en red
Uno de los aspectos más actuales del pensamiento cerdaniano es su concepción de la ciudad como una red interconectada. En su modelo, las infraestructuras —desde las calles hasta el ferrocarril— no son elementos secundarios, sino la base estructural de la ciudad.
Esta visión resulta especialmente pertinente en un contexto marcado por la transición energética, la movilidad sostenible y la digitalización urbana.
El enfoque de Cerdà anticipa conceptos hoy centrales como:
- la ciudad como sistema de datos y flujos,
- la movilidad multimodal,
- la integración entre infraestructuras y espacio público,
- o la planificación territorial a escala metropolitana.
La reinterpretación contemporánea del modelo Cerdà: entre planificación y controversia
La vigencia del modelo de Ildefons Cerdà se manifiesta también en su reinterpretación contemporánea. En la Barcelona actual, intervenciones sobre el espacio público —como la transformación de xamfranes, la reorganización de manzanas o la peatonalización de determinados ejes— han reactivado el debate sobre los límites de su adaptación.
Elementos concebidos originalmente para garantizar la fluidez, la ventilación y la funcionalidad urbana han sido reprogramados hacia usos vinculados a la estancia, la reducción del tráfico y la mejora ambiental. Esta evolución ha puesto en evidencia tanto la capacidad de adaptación del modelo como las tensiones derivadas de su transformación en un tejido urbano consolidado.
En este contexto, algunas de estas actuaciones han sido objeto de crítica en el ámbito profesional. Voces como la de Josep Antoni Acebillo han señalado la necesidad de preservar una visión estructural de la ciudad coherente con el modelo original del Eixample, advirtiendo sobre la posible alteración de la lógica de los xamfranes, el impacto sobre la movilidad y la conveniencia de priorizar intervenciones permanentes frente a soluciones tácticas.
El legado de Cerdà en un año clave para la arquitectura
La coincidencia del Año Cerdà con Barcelona 2026 y con la conmemoración de Gaudí refuerza una lectura amplia de la arquitectura y el urbanismo: desde la escala del edificio hasta la escala de la ciudad y el territorio.
Si Gaudí representa la dimensión más expresiva, simbólica y material de la arquitectura, Cerdà encarna la lógica estructural, infraestructural y social que permite que la ciudad funcione.
Ambas miradas, lejos de ser opuestas, resultan complementarias para entender la complejidad de la ciudad contemporánea.
Una figura para el debate contemporáneo
A 150 años de su muerte, Cerdà sigue siendo un referente imprescindible para entender la ciudad contemporánea. Su capacidad para anticipar problemas y proponer soluciones desde una mirada global lo sitúa como una figura clave no solo en la historia del urbanismo, sino en el debate actual sobre cómo construir ciudades más habitables, sostenibles y equitativas.
Más que un legado cerrado, el pensamiento de Cerdà continúa siendo una herramienta activa para interpretar y transformar la ciudad.


Otras publicaciones Construnews















