La arquitectura africana ha sido con frecuencia interpretada desde miradas externas que han tendido a fragmentarla o a situarla en una posición secundaria dentro del relato arquitectónico global, pese a tratarse de tradiciones espaciales, urbanas y constructivas que preceden ampliamente a los relatos coloniales de “descubrimiento”.
Frente a esa lectura reductora, resulta necesario reivindicar África no como un territorio periférico, sino como un espacio fundacional de pensamiento arquitectónico, capaz de generar saberes, prácticas y narrativas propias sobre la relación entre cultura, arquitectura y sociedad.
África es la cuna de la humanidad, el lugar donde se originaron las primeras formas de vida humana organizada y, con ellas, múltiples maneras de ocupar el territorio y construir espacio. Desde contextos muy diversos —geográficos, climáticos, culturales y sociales— han surgido a lo largo del tiempo formas de habitar y de proyectar profundamente heterogéneas, vinculadas a realidades locales muy distintas y a una relación directa entre arquitectura, comunidad y territorio.
Más que una cita expositiva, la Bienal se configura como una plataforma cultural y política, orientada a repensar cómo se construyen los relatos arquitectónicos, quién los produce y desde qué lugar se legitiman.
Shifting the Center: desplazar el centro del discurso
Bajo el lema Shifting the Center: From Fragility to Resilience, la Bienal Pan-Africana examina cómo las realidades espaciales, históricas y políticas del continente —marcadas por la colonización, la extracción, el desplazamiento y distintas formas de precariedad— han contribuido a estructurar los relatos globales sobre identidad y arquitectura.
Lejos de entender la fragilidad como una condición que deba corregirse, la Bienal la reinterpreta como un espacio de conocimiento, resistencia y creatividad. El objetivo no es añadir nuevas voces a un marco ya establecido, sino desplazar el punto de partida desde el que se piensa, se proyecta y se representa la arquitectura africana. Cambiar el centro implica revisar referencias, cuestionar jerarquías heredadas y reformular las preguntas fundamentales de la disciplina.
Nairobi 2026: una plataforma concebida desde África
La Bienal Pan-Africana de Arquitectura se celebrará en septiembre de 2026 en Nairobi. Concebida como una plataforma continental, la Bienal propone repensar la arquitectura desde África y no a través de marcos impuestos externamente, reuniendo voces del continente y de la diáspora para reflexionar sobre cómo se produce, circula y legitima el conocimiento arquitectónico.
La Bienal estará comisariada por Omar Degan arquitecto somalí-italiano y fundador de DO Architecture. Su trayectoria, centrada en contextos africanos y en la relación entre arquitectura, memoria, continuidad y territorio, atraviesa el planteamiento curatorial de la Bienal. Degan entiende la arquitectura como una práctica cultural y política, profundamente vinculada a las historias, las identidades y las formas de habitar que configuran el continente.
Desde esta perspectiva, África deja de ser un caso de estudio periférico para afirmarse como un espacio activo de pensamiento arquitectónico y de autoría.
La Bienal como espacio de encuentro y proyección
Lejos de una visión homogénea, la arquitectura africana contemporánea se expresa a través de obras concretas construidas en el propio continente, firmadas por arquitectos de origen africano que trabajan desde el conocimiento del lugar y una fuerte conciencia cultural. La Bienal Pan-Africana pone el foco en estas prácticas, que articulan memoria, territorio y contemporaneidad sin necesidad de validación externa.
Estas arquitecturas no aspiran a representar un modelo único, sino a mostrar arquitecturas africanas, en plural, ancladas en contextos concretos, diversas en lenguajes y abiertas al mundo. En ellas, la continuidad con la historia y el territorio no se plantea como nostalgia, sino como base para proyectar el presente y el futuro.
La Bienal Pan-Africana se configura así como un espacio donde las historias vuelven a encontrarse, donde se cruzan pasado y presente, y donde la arquitectura se afirma como un instrumento cultural y político. No se trata solo de visibilizar proyectos, sino de construir un marco común de pensamiento, capaz de cuestionar jerarquías heredadas y de abrir nuevas formas de ver, narrar y proyectar.
Cuando África se sitúa no como un apéndice, sino como fuente, origen y voz protagonista, el discurso arquitectónico global se transforma. La Bienal Pan-Africana no propone una respuesta cerrada, sino una invitación: escuchar, repensar y construir futuros desde el lugar, la memoria y la autoría africana.

Otras publicaciones de Construnews












